
Bueno, pues dicho esto, mi opinión personal es que es un bodrio con tintes religioso-metafísico-misteriosos como tantos otros que inundan los estantes de las librerías hoy día. En este caso, y para variar, no es la Iglesia Católica la mala, pero sí una secta de cristianos enloquecidos que curiosamente está integrada por personas competentes e inteligentes con altos cargos de responsabilidad. Esta secta considera que ellos y no los judíos son el pueblo elegido, los herederos de la tierra prometida, ya que los judíos perdieron su oportunidad al no creer en Jesucristo.
Con mucha parafernalia tipo mensajitos encriptados que no tienen ni pies ni cabeza, problemas personales de la infancia estereotipados que lógicamente afectan a la vida adulta y a la actitud de los protagonistas, relaciones personales típicas y tópicas en las pelis americanas, complicados programas informáticos que acceden hasta al lavabo de señoras del Pentágono si hace falta, asesinatos que se van sucediendo siempre dos minutos antes de que lleguen los salvadores, pasajes bíblicos de difícil comprensión en el contexto, y personajes oscuros que desvían la atención del lector, rellena ¡nada menos que 490 páginas de letra pequeña!
El ritmo, el lenguaje, la trama y la evolución de los personajes tampoco se salvan de la mediocridad. En fin, una novelilla tipo “Dan Brown” (cuánto mal han hecho los códices y los griales al mundo literario) que si no se lee no pasa nada, y si se lee tampoco.
Título original: The righteous men
Primera edición de bolsillo: enero, 2008
© 2006, Jonathan Freedland (con seudónimo Sam Bourne)
© 2007, Random House Mondadori, S.A.
© 2007, Fernando Garí Puig, por la traducción
ISBN: 978-84-8346-546-2
Depósito legal: B.48.165-2007
Descargar “Los 36 hombres justos. La profecía se cumple: el fin del mundo se acerca”, de Sam Bourne en pdf
Pues tiene razón sobre la cantidad de historias semejantes y la aportación que hacen estas al lector. mas, sin embargo, la amplitud de su descripción y flexibilidad de comprensión en cuanto al gusto de las personas, deja mucho que desear. "Nadie es monedita de oro", recuerdelo. Y en cierto, parece haber tenido un mal dia. Ciao
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